Publicidad

viernes, 2 de enero de 2009

"Las cabezas voladoras de las brujas"


Esta leyenda o mito es una de las más difundidas en casi toda la geografía americana; si bien más de un estudioso le atribuye orígenes hispanos, llama poderosamente la atención la presencia de esta historia, tanto entre pueblos americanos que si fueron conquistados, como otros que se mantuvieron relativamente aislados.


Desde los Iroqueses norteamericanos, pasando por los pueblos mayas y tzotzil, los pueblos quechua hablantes y los indios mapuches se repite la misma historia: acerca de un tipo especial de brujos y brujas, que cuentan con la rara habilidad de separar la cabeza de su cuerpo por las noches, para así liberadas, salir por los aires, volando, prestas a asustar o agredir a sus ocasionales víctimas. Denominados como "Uma" o "Quequi" en los andes peruanos, "Chon-Chon" entre los mapuches, o simplemente como "la leyenda de la cabeza persecutoria", están presentes desde muy antiguo en el imaginario de los pueblos americanos. Siempre ligados al mundo de la brujería, en algunos pueblos se les achaca que las orejas de la cabeza del brujo o bruja crecen de manera increíble, convirtiendo la cabeza en una monstruoso pájaro que sale a espantar; en el ande peruano, la cabeza voladora está ligada a "la comadre incestuosa": según esta creencia, se trata de la comadre que tiene relaciones carnales con su compadre (una relación incestuosa en el mundo andino) En casi la mayoría de los casos, las cabezas voladoras pertenecen a mujeres, y se han reportado leyendas similares, en toda Norte y Centroamérica, Venezuela, Colombia, Ecuador, Perú, Bolivia, Chile y Argentina. Solo en algunos escasos casos, la bruja se desprende de su cabeza, y es su cuerpo el que sale a realizar sus fechorías.


La leyenda en general, cuenta que la bruja realiza el encantamiento para separar su cabeza del cuerpo siempre de noche, ya sea en noches de luna llena o en días especiales: martes, jueves o viernes. Ya liberada la cabeza, sale a volar, dando terribles gritos o un tipo de grito en especial ("tue-tue" entre los mapuches; "wak-wak" en el ande peruano) Siempre sale a alimentarse de incautos (preferentemente varones), asustar simplemente o a soltar terribles maleficios ó hechizos contra sus enemigos. Sus largos cabellos aumentan su terrorífico aspecto, pero a la vez son su perdición: frecuentemente se enredan en espinos o árboles, siendo así capturados ó aniquilados. Según la creencia de los pueblos, un ser de estos puede ser destruido si se impide que su cabeza logre reinsertarse con su cuerpo; para ello, se utilizan -según cada pueblo-, elementos tales como ajíes -chiles-, orina, ceniza ó mazorcas de máiz incrustadas en la tráquea del cuerpo sin cabeza: si se impide la unión de ambas partes, el ser de pesadilla morirá. Asimismo, se dice que se puede reconocer a una bruja de estas, dado que de día suelen utilizar el cuello de la blusa muy arriba en el cuello: así ocultan la marca que les recorre el cuello, y que delata esta práctica.


Aquí un relato recogido en la sierra de Ayacucho:


"Una vez un joven se había comprometido con una doncella señorita. Pero ella le decía que no la visite los días viernes y martes porque tenía compromiso, pero los meses pasaban y él se hacía una pregunta: «¿Por qué no quiere que la visite los días viernes y martes?» El joven se ponía impaciente cada vez más y decidio visitarla un día martes. Llegó el día martes y el joven se dirigió a la casa de su comprometida, la cual, la doncella, era una bruja, esos dias se sacaba la cabeza, comenzaba a deambular por las calles, mientras su cuerpo se quedaba postrado en la cama haciendo unos chillidos horribles".


"El joven vio por uno de los agujeros de la puerta y se dio cuenta de lo que estaba sucediendo, se metió al cuarto poniéndose fuerte, al cuello de la chica le puso abundante ceniza y se metió debajo de la cama esperando que llegara. Por fin entró la cabeza al cuarto queriendo regresar a su estado normal, pero no podía pegarse porque su cuello estaba con ceniza. El joven no pudo soportar y se puso a reír y la bruja, como no podía introducir su cabeza, de inmediato se lanzó al hombro del joven, pegándose".


"Asustado, éste comenzó a correr por el campo donde se producía abundantes tunales. El joven le decía:


-Quiero comer tunas, te voy a coger unas cuantas tunas para que puedas comer.


Pero la bruja no quería. Ya de mucha insistencia, la bruja le dijo que cogiera tunas; el joven tendió su poncho para que pueda esperarle mientras cogía. El joven aprovechó esa oportunidad y comenzó a correr asustado sin rumbo. Por donde estaba la bruja pasó una taruca, la bruja se lanzó al cuerpo del animal, entonces comenzó a correr asustado por entre las pencas, tunales, donde había bastante espina. El pelo de la bruja se enredó en los tunales y murió. La taruca siguió corriendo asustada por entre las pencas,..."


¿Verdad o mito?, para los pueblos de tradición, las cabezas voladoras o errantes son una innegable realidad: para los estudiosos, solo es una antigua leyenda, pero hay algo que acrecienta el misterio: se cuentan ya por decenas, los grupos de andinistas, de diferentes países, que han reportado que al ascender las escarpadas cimas de los nevados de la Cordillera Blanca y Negra, en Ancash (Perú), y en el casi imbatible Aconcagua, ¡han visto con pavor aparecer frente a ellos, terroríficas cabezas sin cuerpo, volando en medio de tormentas de nieve, aullando y riéndose!!!; todos los testigos, sin excepción, eran totalmente ajenos a dichas historias y leyendas.


Pero esta historia no termina ahí: en 1973, una expedición japonesa que trataba de conquistar la cima del Everest, quedó atrapada en medio de una tormenta de nieve, a medio camino de su campamento base. ¡Cuál sería la sorpresa al recibir el testimonio de los japoneses tras ser rescatados!: sin temor a ser tomados por locos, declararon haber presenciado, durante la noche, de un suceso macabro; "...en medio de la más horrenda tormenta que hayamos vivido" - relató uno de ellos-, "vimos frente a nosotros, y sobre nuestras cabezas,... una cabeza de mujer, con los cabellos inmensos, volando en medio de la ventisca,... como si se burlara de nosotros,..." . Los mapuches nos cuentan, que los "Chon-Chon", disfrutan de volar en medio de las más fuertes ventiscas,...

1 comentario:

  1. Aqui en Arequipa en la sierra de Arequipa en la provincia de la union en Cotahuasi se cuenta exactamente la misma historia de las cabezas voladoras de las brujas y se les llama exactamente igual por el sonido q hacen, incluso se puede leer acerca de ellas en varios libros de leyendas de cotahuasi

    ResponderEliminar

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails